En el contexto de las elecciones generales del 2026 en el Perú, los estudiantes de cuarto de primaria mostraron un gran interés por conocer más acerca del proceso y de la forma en la que se toman decisiones que impactan en la vida de las comunidades y personas. Dentro de las áreas de Inglés y Ciencias Sociales, se trabajaron actividades que los invitaron a reflexionar, opinar y proponer mejoras dentro del entorno escolar en el que conviven todos los días.
En Ciencias Sociales, los estudiantes empezaron por reflexionar sobre la importancia de tomar decisiones informadas, las consecuencias posibles de que no sean así y el impacto que pueden tener en las diferentes comunidades. Exploraron el concepto de la representación y conocieron un poco de las funciones de las autoridades a ser escogidas: el presidente, los senadores y los diputados. Trasladando estas ideas al contexto escolar, se preguntaron quiénes eran los líderes en nuestro colegio.Reconocieron a la dirección, las coordinaciones y a los profesores, pero se preguntaron de qué forma los estudiantes también podrían ser parte de la toma de decisiones en el colegio.
Opinaron acerca de qué características debe tener un buen líder escolar, tales como la responsabilidad, el respeto y la amabilidad. Reconocieron que sabían de la existencia de un Consejo Estudiantil que debería tener estas cualidades y poder representarlos en la toma de decisiones, pero que no habían tenido la oportunidad de conocerlos mucho. A partir de esto se plantearon preguntas como ¿Cuáles son las funciones de un Consejo Estudiantil?, ¿por qué los alumnos de primaria no votan? ¿por qué los estudiantes de cuarto de primaria no pueden formar parte del Consejo Estudiantil? Los estudiantes querían plantear estas preguntas a los líderes del colegio, y proponer sugerencias para mejorar la relación del Consejo Estudiantil y los estudiantes de primaria.
En el área de Inglés, los estudiantes empezaron por leer diversos textos de opinión que expresaban posibles mejoras para un colegio, identificando la idea principal y las razones para justificarla. Estos textos hablaban sobre aspectos como infraestructura, las clases que se dictan y las reglas, y esto los ayudó a proponer sus propias mejoras para nuestro colegio, socializarlas con sus compañeros y escoger la idea que les parecía más importante implementar. El siguiente paso consistió en justificar sus opiniones. Para ello, trabajaron en la construcción de argumentos sólidos y en el uso de lenguaje persuasivo, con el objetivo de convencer a un lector de que su propuesta era válida y necesaria. Durante este proceso, algunos estudiantes identificaron que sus ideas iniciales requerían ajustes, lo que los llevó a reformular sus propuestas de manera más clara y fundamentada.
Los procesos de ambos cursos culminaron en una presentación final, en la que los estudiantes compartieron sus propuestas de mejora con la comunidad educativa, incluyendo compañeros, docentes y el equipo de liderazgo. Fue una oportunidad para comunicar sus ideas a personas que pueden contribuir a hacerlas realidad, así como para expresar sus inquietudes y aportes en relación con el consejo estudiantil. De esta manera, los estudiantes no solo desarrollaron habilidades de lectura, escritura y argumentación, sino que también fortalecieron su pensamiento crítico y su capacidad de participación activa, comprendiendo que sus ideas pueden generar cambios significativos en su entorno. A lo largo del proceso, fueron reconociendo que participar no se limita a expresar una opinión sin fundamentos, sino que implica escuchar a otros, revisar las propias ideas y construir propuestas más sólidas y responsables.
Este aprendizaje resulta especialmente valioso en una etapa en la que comienzan a pensar de forma más autónoma y a comprender su rol dentro de una comunidad. Entender la representatividad como una forma de compromiso con los demás les permite reconocer que sus voces no solo tienen valor individual, sino también colectivo. Así, poco a poco, se van formando como estudiantes capaces de involucrarse de manera consciente, respetuosa y proactiva dentro y fuera del colegio. De esta forma, el aprendizaje trasciende lo académico y se convierte en una herramienta para la vida, donde ser escuchado y saber representar a otros adquiere un sentido profundo y significativo.