Los sentidos como puerta de entrada al aprendizaje.

Nora Grados

Nora Grados (2)

Cuando el ser humano se desarrolla, el primer contacto con el mundo exterior ocurre a través de los sentidos. Es desde ellos que empieza el descubrimiento de lo externo y, por ende, el aprendizaje. En este proceso, el sistema nervioso traduce información sensorial hacia una acción; es decir interpreta y organiza una respuesta. Esto es lo que se llama el proceso de integración sensorial. Sin embargo, este proceso no es igual en todas las personas.

En algunos casos, el cerebro puede ampliar la respuesta a los estímulos sensoriales; en otros, puede no reaccionar lo suficiente. Esto afecta la participación estudiantil causando que: un niño persevere o rechace una actividad, tenga dificultades en seguir rutinas ante distracciones, o que le cueste participar de interacciones sociales positivas o controlar impulsos, etc. (Lane, 2019).

Por ello, consideramos que los contextos educativos no pueden ser ajenos a estas necesidades, deben reconocerlas y saber cómo responder ante ellas de manera oportuna, antes que llegue a escalar a un desborde emocional. Desde Nordic International School, hemos construido un modelo de atención sensorial que parte desde el aula y puede llegar al espacio sensorial.

Nuestra propuesta se fundamenta en la Teoría Polivagal que plantea que, “nuestra habilidad para sentirnos seguros y conectados con otros, está biológicamente incorporada en la estructura y funcionamiento de nuestro sistema nervioso” (Porges, 2025, p. 169). Esta perspectiva, nos invita a leer la conducta desde la fisiología, más no como un problema de voluntad o actitud al tratarse de una necesidad sensorial. Esta distinción cambia el cómo intervenimos. El objetivo es sostener condiciones que favorezcan la regulación a lo largo de toda la jornada escolar (Porges, 2025).

A través de dos capacitaciones dirigidas a todo el equipo docente, el área de Student Support ha implementado un modelo gradual donde el aula es el primer entorno de regulación, las pausas activas el recurso del docente, y el cuarto sensorial es un siguiente espacio de regulación. Este orden está basado en atender de manera preventiva, en vez de reactiva.

El primer nivel de intervención ocurre dentro del salón. Un entorno con modificaciones que permiten que esté sensorialmente equilibrado para que los estudiantes puedan tener un mejor proceso de aprendizaje. Por ello, desde las aulas promovemos las siguientes características (O’Connor, 2025. & Porges, 2025.):

  • Predictibilidad y consistencia en las rutinas. 
  • Estructura en las clases y durante las transiciones. 
  • Reducción de distractores visuales. 
  • Identificación de sensaciones y estrategias de cómo regularlos a través de infografías en cada salón.

Cuando estas condiciones no son suficientes para un estudiante en particular, el docente puede incorporar apoyos adicionales como el uso de audífonos, elementos táctiles o tiempos fuera breves con oportunidades de movimiento. Cuando el ser humano se desarrolla, el primer contacto con el mundo exterior ocurre a través de los sentidos. Es desde ellos que empieza el descubrimiento de lo externo y, por ende, el aprendizaje. En este proceso, el sistema nervioso traduce información sensorial hacia una acción; es decir interpreta y organiza una respuesta. Esto es lo que se llama el proceso de integración sensorial. Sin embargo, este proceso no es igual en todas las personas.

En algunos casos, el cerebro puede ampliar la respuesta a los estímulos sensoriales; en otros, puede no reaccionar lo suficiente. Esto afecta la participación estudiantil causando que: un niño persevere o rechace una actividad, tenga dificultades en seguir rutinas ante distracciones, o que le cueste participar de interacciones sociales positivas o controlar impulsos, etc. (Lane, 2019).

Por ello, consideramos que los contextos educativos no pueden ser ajenos a estas necesidades, deben reconocerlas y saber cómo responder ante ellas de manera oportuna, antes que llegue a escalar a un desborde emocional. Desde Nordic International School, hemos construido un modelo de atención sensorial que parte desde el aula y puede llegar al espacio sensorial.

Nuestra propuesta se fundamenta en la Teoría Polivagal que plantea que, “nuestra habilidad para sentirnos seguros y conectados con otros, está biológicamente incorporada en la estructura y funcionamiento de nuestro sistema nervioso” (Porges, 2025, p. 169). Esta perspectiva, nos invita a leer la conducta desde la fisiología, más no como un problema de voluntad o actitud al tratarse de una necesidad sensorial. Esta distinción cambia el cómo intervenimos. El objetivo es sostener condiciones que favorezcan la regulación a lo largo de toda la jornada escolar (Porges, 2025).

A través de dos capacitaciones dirigidas a todo el equipo docente, el área de Student Support ha implementado un modelo gradual donde el aula es el primer entorno de regulación, las pausas activas el recurso del docente, y el cuarto sensorial es un siguiente espacio de regulación. Este orden está basado en atender de manera preventiva, en vez de reactiva.

El primer nivel de intervención ocurre dentro del salón. Un entorno con modificaciones que permiten que esté sensorialmente equilibrado para que los estudiantes puedan tener un mejor proceso de aprendizaje. Por ello, desde las aulas promovemos las siguientes características (O’Connor, 2025. & Porges, 2025.):

  • Predictibilidad y consistencia en las rutinas. 
  • Estructura en las clases y durante las transiciones. 
  • Reducción de distractores visuales. 
  • Identificación de sensaciones y estrategias de cómo regularlos a través de infografías en cada salón.

Cuando estas condiciones no son suficientes para un estudiante en particular, el docente puede incorporar apoyos adicionales como el uso de audífonos, elementos táctiles o tiempos fuera breves con oportunidades de movimiento.

(O’Connor,  2025)

El segundo nivel de intervención, son las pausas activas, que se han implementado como recurso a través de llaveros diferenciados por nivel educativo en cada salón. Estas pausas son tiempos breves que sirven para regular al estudiante de tal manera que regular su energía, ya sea activándola o calmándola para que pueda mejorar la disposición y desempeño. (Ministerio de Educación del Perú, s.f.).  Este recurso pone en manos del docente una herramienta concreta; no para interrumpir el aprendizaje, sino para sostenerlo.

Por otro lado, el estudiante también puede acceder al espacio sensorial que contribuye significativamente a la reducción de la ansiedad, el estrés y la sobrecarga sensorial en el entorno escolar (Dunn, 1997). Adicionalmente, otro objetivo fundamental es la reducción de la sobrecarga sensorial que puede afectar a los estudiantes en el aula. Al ofrecer un entorno diseñado específicamente para la regulación de estímulos, se permite a los estudiantes acceder a un espacio donde pueden gestionar su estrés y ansiedad de manera efectiva. La implementación de actividades sensoriales adecuadas mejora la autorregulación y reduce conductas desadaptativas que pueden surgir en entornos tradicionales de aprendizaje (Schaaf, 2005).

El espacio ha sido organizado en cuatro zonas con recursos cuyos objetivos están descritos visualmente para facilitar su uso. Adicionalmente, se incorporó una pared que propone una ruta de co-regulación sensorial a través de estímulos visuales, propioceptivos, vestibulares y guías de respiración. Un elemento central del rediseño es el momento de reflexión al finalizar la visita: antes de regresar al aula, el estudiante, acompañado por un adulto, identifica cómo se siente, qué lo ayudó a regularse y cómo puede volver a participar. Vemos necesario este cierre de la experiencia ya que constituye el inicio de un proceso de autoconocimiento

En conclusión, en Nordic International School reconocemos y abrazamos la sensorialidad como una dimensión fundamental del ser humano que la escuela no puede obviar. Por ello, estas tres estrategias descritas forman parte de un sistema de cuidado. Un sistema, alineado a estrategias universales, que capacita a los docentes, equipa los salones y reserva el espacio sensorial para cuando realmente se necesita. 

Referencias:

Dunn, W. (1997). The Impact of Sensory Processing Abilities on the Daily Lives of Young Children and Their Families.

Lane, S. J., Mailloux, Z., Schoen, S., Bundy, A., May-Benson, T. A., Parham, L. D., Smith Roley, S., & Schaaf, R. C. (2019). Neural Foundations of Ayres Sensory Integration. Brain Sciences, 9(7), 153. https://doi.org/10.3390/brainsci9070153 

Ministerio de Educación del Perú. (s.f.). Orientaciones para la implementación de pausas activas en el aula: Generando condiciones para el aprendizaje. MINEDU. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/7990966/6716782-cartilla-para-la-implementacion-de-pausa-activa-en-el-aula.pdf 

O’Connor, E., O’Donnell, S., Fitzgerald, B. (2025). Rethinking Sensory Spaces in Schools. [Diapositiva de PowerPoint]. National Council for Special Education. https://www.ncse.ie/

Porges, S. (2025). Polyvagal theory: Current status, clinical applications, and future directions. Clinical Neuropsychiatry, 22(3), 169–184. https://doi.org/10.36131/cnfioritieditore20250301

Schaaf, R., Miller, L. (2005), Occupational therapy using a sensory integrative approach for children with developmental disabilities. Mental Retardation and Developmental Disabilities Research Reviews. 11(2), 143-148. https://doi.org/10.1002/mrdd.20067

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